Una oración de parto

La madrugada llegó con contracciones más seguidas  y en búsqueda de alivio, caminó  por los pasillos a media luz.  Contenta, cada vez que el cuerpo le daba permiso, reía. En el proceso, recordar se hizo inevitable.

Ella era madre ya, pero algo en esta ocasión le hacía primeriza. Sabía que miraría pronto al rostro de su pequeño y no luchó con las ganas de volver a ver las fotos de sus hijos mayores. Volvió a reírse y su esposo compartió con ella las risas. Es que así se entienden ellos.

El sol salió y la sorprendió moviendo sus caderas. La concentración se hizo más fuerte y el silencio se hizo más grande. Las caricias a su propio vientre respondían a un desespero santo.  Ella lo sabía;  el dolor era más intenso, la vida estaba más cerca. Era tiempo. Los gemidos ya no salían de la garganta.  La incomodidad le obligó  moverse y se sentó en el agua.  Su espalda hizo un arco y luego de gritar con la voz de la vida:  parió a Jeziel.

Se dividió. El corazón de su hijo menor  estaba por primera vez afuera de su vientre.  Pasaron sólo minutos y su papá, con voz entrecortada, leyó de su biblia, en el libro de Jeremías, algunos versos:

“La palabra del Señor vino a mí: «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones. Yo le respondí: «¡Ah, Señor mi Dios! ¡Soy muy joven, y no sé hablar! Pero el Señor me dijo: No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene. 8 No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte.» Lo afirma el Señor. Luego extendió el Señor la mano y, tocándome la boca, me dijo: He puesto en tu boca mis palabras. Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar.»  ( Jeremías 1:-4-10  NVI)

Extendieron sus manos y oraron por el recién nacido, mientras su padre, tocando con sus manos su cuerpecito aún húmedo y caliente continuó leyendo:

“Hoy te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro y muro de bronce, contra todo el país, contra los reyes de Judá, contra sus autoridades y sus sacerdotes, y contra la gente del país. Pelearán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estoy contigo para librarte», afirma el Señor.” ( Jeremías 1: 18-19)

Jeziel nació y lo primero que escuchó fue una oración.

No tuve prisa. Al preparar esta presentación, no tuve prisa. Jeziel estuvo nueve meses en su vientre y estuve presente en  13 horas de su trabajo de parto. Me saboreé cada instante.  Les dejo un resumen en 20 minutos

[vimeo https://vimeo.com/70950607 w=900&h=580]

 

 

 

Heidy Norel

Apasionada fotógrafa de familia. Pionera de la fotografía de parto en Puerto Rico. Su trabajo fotográfico ha sido reseñado en Univisión Puerto Rico, el portal de noticias internacional BBC Mundo, el Blog de Baby Center en español y la revista estadounidense de partería Midwifery Today. Además, cursa estudios graduados en Psicología, con especialidad en Consejería. Actualmente se desempeña como creadora de contenido en Like Interactive.

More Posts - Website

Follow Me:
TwitterFacebookPinterest

Si te gustó, compártelo

Comments

comments